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La Feria del Libro de Valladolid da voz a la literatura que nace de la tierra con el encuentro “Nuevas ruralidades”

La 59ª Feria del Libro de Valladolid ha abierto esta tarde una de las líneas de reflexión más sugerentes de su programación: la relación entre literatura, territorio y memoria rural. La Sala Librería del Círculo de Recreo acogió el primer encuentro del ciclo “Nuevas ruralidades”, protagonizado por los escritores Teresa Vicente Sánchez y Julio Izquierdo, bajo la moderación de Virginia Hernández, por parte de la Editorial Páramo.

El diálogo entre ambos permitió alejarse de los tópicos habituales sobre el mundo rural para abordar una pregunta de fondo: cómo se escribe hoy desde los pueblos, desde la memoria de quienes los habitaron y desde las transformaciones que han marcado la vida en los territorios pequeños de Castilla y León.

Hubo tiempo para hablar de los pueblos que se vacían y de los pueblos de los que se escriben para que no desaparezcan, de los oficios en vías de olvido, de los animales de los pueblos de ayer, y de los que hay hoy. El encuentro mostró que la ruralidad no es solo un tema literario, ni un escenario, sino una forma de mirar el mundo desde otros ritmos, otras palabras y otras memorias.

Teresa Vicente Sánchez aportó al encuentro una mirada profundamente vinculada a su propia biografía. Criada en Escuernavacas, una pequeña localidad de la provincia de Salamanca, publicó en 2017 Escuernavacas, nuestro pueblo, una obra en la que recogió la historia, las tradiciones, los usos y costumbres de su tierra, junto a testimonios y recuerdos personales de sus habitantes. Su último libro, Dímelo hilando (2025), prolonga esa sensibilidad hacia la palabra transmitida, la memoria oral y las formas de vida que, sin la literatura, corren el riesgo de desaparecer en silencio.

Los libros neorrurales no buscan tanto reivindicar la nostalgia como dejar constancia de lo que está ocurriendo con la despoblación: mirar lo que está desapareciendo, lo que nos vamos a perder», ha afirmado Teresa Vicente Sánchez.

Junto a ella, Julio Izquierdo, nacido en Candilichera, Soria, defendió una literatura capaz de mirar el territorio sin nostalgia fácil, pero también sin renunciar a la hondura emocional de los lugares de origen. Autor de libros como ‘Los hijos secos, Boa Morte -finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León- y Animales (2025), Izquierdo situó el mundo rural como un espacio literario complejo, atravesado por la pérdida, la pertenencia, la identidad y la transformación. “El concepto de pueblo ha desaparecido”, y lo ha hecho, según ha asegurado, por “una cuestión cultural” y porque “no hay manera de nada que te ofrezca el pueblo”.

El encuentro permitió construir un diálogo entre dos trayectorias distintas pero conectadas por una misma preocupación: la necesidad de escuchar lo que cuentan los territorios menos visibles.

Un ciclo que continúa
El ciclo se propone iluminar esa franja de la literatura española que nace del territorio -de los pueblos pequeños, de las tradiciones que se desmoronan, de los oficios que se pierden- y que, lejos de quedarse en la nostalgia, está aportando algunas de las páginas más vivas de la narrativa actual.

“Nuevas ruralidades” seguirá desplegándose a lo largo de la Feria con encuentros y presentaciones que reunirán, entre otros, a Fulgencio Argüelles y Miguel Barrero, el próximo martes. El miércoles, el 3 de junio, tendrá lugar la presentación editorial: Condiciones de vida en un pueblo castellano en los años setenta. Una etnografía en el contexto histórico y nacional de Anthony G.C. Arnhold, presentada por Luis Díaz Viana y Pedro Tomé. Y el viernes, 5 de junio, la presentación editorial: Páramos negros, de Ignacio Martín Verona, de la mano de Celso Almuiña.