Feria del Libro de Valladolid > Noticia Principal > Espido Freire: «La gente cree que la IA escribe bien, la IA no escribe bien»
La Feria del Libro de Valladolid ha celebrado esta tarde una de las citas más esperadas por los lectores vallisoletanos: el encuentro con Espido Freire en el Salón Principal del Círculo de Recreo. La autora de Melocotones helados —con la que se convirtió en la escritora más joven en ganar el Premio Planeta— ha conversado con el periodista Mario Alejandre durante cerca de una hora ante un público que ha llenado el aforo.
El diálogo ha recorrido una trayectoria literaria que arranca en 1998 con Irlanda y que no ha dejado de crecer hasta hoy. Freire ha presentado sus trabajos más recientes: Dos tardes con Jane Austen, El diario de la peste —Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil 2025— y Guía de lugares que ya no existen, ganadora del XX Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viaje y su último libro publicado.
«La vocación literaria me llega en la niñez y tuve suerte porque pude publicar desde muy joven. La vocación viajera es otra cosa. El concepto de migrante y de pertenencia. Mi tierra de origen no es la misma en la que yo nací. Mi verano era el retorno a la tierra de mis padres, que era Galicia, el paso de lo urbano a lo rural, a la libertad estival. Y empiezo a viajar sola muy joven, con 14 años, porque empiezo a estudiar canto y comienzo una carrera profesional como cantante de lírica y de ópera. Eso fue un punto de no retorno. No podía ser de otra manera: había viajado por toda Europa y no podía volver a casa como que no hubiera pasado nada. Ese viaje marcó mi vida. Nació mi vocación viajera y el nacimiento definitivo de mi conciencia de que así no iba a ser feliz, que yo quería contar historias». Como si el destino estuviera esperando a Espido Freire, su vocación literaria catapultó su vocación viajera en un camino de ida y vuelta que aún está abierto.
Espido Freire quiso empezar a construir su historia antes de este encuentro, en una comparecencia que ha saltado de la IA a la importancia que tienen los lugares en nuestra memoria. “Hay algo que me preocupa mucho y es que la IA ya está afectando a nuestra manera de escribir. Ha entrado con mucha fuerza y ha conseguido algo que me molesta profundamente: que la gente crea que la IA escribe bien, la IA no escribe bien. Eso sí, el daño que se ha hecho a los autores ya se ha producido. Y lo peor es que aún no hay una conciencia de daño porque muchos usuarios lo ven como una manera de entretenimiento”, ha desgranado la autora, que también ha querido dejar claro que es una ludita de las nuevas tecnologías. “Yo no me opongo al uso de la IA, pero sí veo una tendencia de acaparamiento cultural en manos de unos pocos. Porque después de muchos siglos con la cultura en manos de las élites conseguimos democratizar el acceso y ahora caminamos en dirección contraria. Estamos aceptando sus premisas sin cuestionar las falsas promesas que nos hacen las grandes corporaciones”.