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Care Santos reivindica la necesidad «imprescindible, omnipresente» de la literatura

La 59ª edición de la Feria del Libro de Valladolid ha abierto sus puertas este jueves con el pregón de la escritora Care Santos. Ante el público reunido en el salón principal del Círculo de Recreo, la novelista y columnista barcelonesa —mataronesa de nacimiento, vallisoletana de adopción— ha ofrecido un discurso cargado de literatura, memoria y afecto por la ciudad, titulado La voz del aire. «La literatura es como el aire. Imprescindible, omnipresente», ha afirmado la pregonera, tomando el verso del poeta Francisco Pino como hilo conductor de su intervención.

Santos ha iniciado su discurso con una vuelta al pasado: la búsqueda del pregonero del año de su nacimiento, 1970, que resultó ser Francisco Umbral. La anécdota —el escritor vallisoletano que dejó al público sin saber «si reír o llorar»— le ha servido para trazar el carácter de una figura literaria cuya conducta, recordó citando a Anna Caballé, no debe confundirse con su vida. «Qué pena haber sido tan joven para confundir la conducta de alguien con su vida», ha reflexionado.

La pregonera ha relatado sus primeras visitas a la provincia: el premio en las Justas Poéticas de Laguna de Duero en 1993, donde una narración «de amargo desamor cándidamente autobiográfica» le valió su primer galardón en castellano, y una inolvidable cena en la que probó el lechazo por primera vez. «Los lugares te conquistan también por sus sabores», ha confesado. También ha evocado sus días de estudiante en un seminario de la Universidad de Valladolid en 1996, cuando leyó a Jorge Guillén por primera vez en un autobús y dos versos le cambiaron la vida: «Es imposible afrontar / sin terror el paraíso».

Buena parte del pregón ha sido un apasionado homenaje a los escritores que, para Santos, son la voz de esta ciudad. De Zorrilla ha dicho que «de él me gusta todo», desde sus Recuerdos del tiempo viejo hasta su «conmovedor afán de agradar a su padre, a quien nunca agradó». De Delibes ha destacado la valentía de El Hereje: «Menuda lección, caballero: todo está por hacer hasta un minuto antes del final». Y de Gustavo Martín Garzo ha recordado, con emoción contenida, el día en que compartió una tortilla de patatas hablando de los diarios de Kafka: «no me lo podía creer, pero procuré que no se me notara».

Una invitación a leer, a ser reyes
Santos ha cerrado su intervención con una encendida invitación al público: «Codicien libros, cómprenlos, devórenlos. Sean todos reyes y reinas de la fiesta de la lectura. Soberanos absolutos sin abdicación posible». Y ha lanzado un último guiño cómplice a la ciudad, dejando pendiente para una próxima visita el homenaje al ilustre inquilino de la calle del Rastro número 9 —Cervantes—, al que reconoció haber olvidado en su repaso.

La Feria del Libro de Valladolid se prolongará hasta el 7 de junio con una amplia programación cultural que incluye actividades, firmas de autores y actos para todos los públicos. Con el pregón de Care Santos, la ciudad ha dado el pistoletazo de salida a una nueva edición que vuelve a poner los libros en el corazón de la plaza Mayor.