“No hay un buen cuento sin un poco de sangre”. Lo decía el alemán Gisbert Haefs en las jornadas sobre novela histórica que se desarrolla dentro del marco de la Feria del Libro de Valladolid durante estos días. El autor de Aníbal, uno de los títulos clave del género de las últimas décadas y fuente de inspiración reconocida para sus dos compañeros de sesión, explicaba con esta sentencia el motivo por el que escribe este tipo de historias: por la posibilidad de escribir aquello que le gustaría leer.
Quizá no sea el mejor escenario para vivir, señalaba Haefs, pero resulta mucho más interesante un período de luchas, revoluciones o hambre que otro en el que apenas tienen lugar desgracias.
La mesa redonda, que giraba en torno a la imagen de la guerra en las novelas históricas, la completaban José Luis Corral, autor de Trafalgar o ¡Independencia!, y Santiago Posteguillo, que se ha acercado a la figura de Escipión en una trilogía aún en fase de crecimiento. Ambos reconocían la presencia casi inevitable de la guerra, de cruentas batallas y de episodios sangrientos en este tipo de novelas, puesto que son acontecimientos que nunca han dejado de sucederse en la historia de la humanidad.
Corral se felicitaba de la situación de la novela histórica en España, en situación emergente desde hace años y con una nómina de escritores que han aprendido de los errores del pasado y ofrecen al lector historias bien escritas y documentadas. El historiador, reconvertido en novelista con el deseo de llegar a un público más amplio, lamentaba al tiempo la actitud de muchos de sus colegas, empeñados en hacer pasar como históricos hechos falsos en un intento de revisionismo falaz del pasado.
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Culturatic para la 42 Feria del Libro de Valladolid/Encuentro en Castilla y León