El filósofo y escritor José Antonio Marina y el periodista José María Calleja han cerrado los encuentros que durante los últimos diez días ha acogido la Feria del Libro de Valladolid. Una cuestión, central, la de la educación, los ha ocupado en su intervención ante los medios de comunicación. Asunto que interesa especialmente a Marina para sostener los cimientos de la inteligencia social y del sistema democrático. Sin educación y sin lectura, la sociedad está herida de muerte, afirma, “no podemos hablar de una democracia real sin una masa de lectores que la respalden”.
Calleja califica la educación como la mejor inversión de futuro de una sociedad desarrollada y emplaza a los ciudadanos a pensar cuál es el sistema que quieren. Su propuesta, huir de la pasividad, apoyar las actitudes emprendedoras y rechazar el elogio de la vulgaridad del que los medios de comunicación, en especial la televisión, tienen su parte de responsabilidad. Sólo desde la formación será posible afrontar la crisis actual.
Ambos lamentan la falta de entendimiento de los partidos políticos para dejar sus diferencias al margen de una cuestión que debería fijarse por medio de un gran pacto. Ese enfrentamiento constante está también detrás de la división de valores y el esquematismo ideológico absurdo del que habla Marina y que alcanza a asuntos de máxima actualidad como el de las víctimas del franquismo. José María Calleja reclama “memoria, dignidad y justicia”, para todas las víctimas, lo sean por culpa de ETA o de Franco, y Marina alerta: “cuando se alteran las normas democráticas de convivencia, aparecen víctimas de todos los lados”. Ante la fragilidad cada vez mayor de los sistemas, la ética aparece como la solución.